domingo, 29 de enero de 2017

XIII. IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DEL DESARROLLO FÍSICO. 57. “EJERCICIO Y SALUD”




*TRABAJO Y DISTRACCIÓN BIEN EQUILIBRADOS.
A fin de que los niños y los jóvenes tengan salud, alegría, vivacidad y músculos y cerebros bien desarrollados, deben estar mucho al aire libre, tener trabajo y recreación bien regulados (Consejos para los Maestros, pág. 66).
Los niños deben ocupar bien su tiempo.  La debida labor mental y el ejercicio físico al aire libre no quebrantarán el organismo de vuestros muchachos.  El trabajo útil y el conocimiento de los secretos del trabajo doméstico serán de beneficio para vuestras niñas y alguna ocupación al aire libre es positivamente necesaria para su organismo y salud (Testimonies, tomo 4, pág. 97).

EJERCICIO Y AIRE FRESCO.
Los que no empleen sus miembros cada día, se encontrarán débiles cuando traten de ejercitarlos.  Las venas y músculos no están en condiciones para efectuar su trabajo y mantener en acción saludable a toda la maquinaria viviente, realizando su parte cada órgano del cuerpo.  Los miembros se fortalecerán con el uso.  El ejercicio moderado diario fortalecerá los músculos, los cuales sin ejercicio se vuelven blandos y débiles.  Mediante el ejercicio activo diario, el hígado, los riñones y los 318 pulmones también se fortalecerán para realizar su función.
Buscad la ayuda del poder de la voluntad, que resistirá al frío y dará energía al sistema nervioso.  Después de un corto tiempo, os daréis cuenta del beneficio del ejercicio y del aire puro hasta el punto de que no viviríais sin esas bendiciones.  Vuestros pulmones, desprovistos de aire, serán como una persona hambrienta desprovista de alimento.  Ciertamente, podemos vivir más tiempo sin comida que sin aire, que es el alimento que Dios ha provisto para los pulmones (Id., tomo 2, pág. 533).

LOS ESTUDIANTES ESPECIALMENTE NECESITAN ACTIVIDAD FÍSICA.
La inactividad debilita el organismo.  Dios creó a los hombres y mujeres para ser activos y útiles.  Nada puede aumentar la fortaleza de los jóvenes como el ejercicio adecuado de todos los músculos en la labor útil (Signs of the Times, 19-8-1875).

TODAS LAS FACULTADES SE FORTALECEN CON EL EJERCICIO.
Los niños y los jóvenes a quienes se los mantiene en la escuela, atados a los libros, no pueden tener sana constitución física.  El ejercicio del cerebro en el estudio sin el correspondiente ejercicio físico, tiende a atraer la sangre al cerebro y desequilibra su circulación a través del organismo.  El cerebro tiene demasiada sangre y ésta falta en las extremidades.  Debe haber reglas para regir y limitar los estudios de los niños y los jóvenes a ciertas horas, y luego una parte de su tiempo tiene que dedicarse a la labor física.  Si sus hábitos de comer, vestir y dormir están de acuerdo con la ley natural, pueden educarse sin sacrificar la salud física y mental (Consejos para los Maestros, págs. 66, 67).

Enséñese a los niños, desde sus más tiernos años, a llevar las más pequeñas responsabilidades de la vida y se fortalecerán mediante el ejercicio las facultades así empleadas.  Así los jóvenes pueden convertirse 319 en colaboradores eficientes en la obra mayor a la que el Señor los llamará después. . . .
Pocos han sido educados en hábitos de laboriosidad, previsión y esmero.  La indolencia, la inacción, son la mayor maldición de los hijos de este siglo.  El trabajo saludable y útil será una gran bendición para promover la formación de buenos hábitos y de un carácter noble (Review and Herald, 30-8-1881).

HÁGANSE PLANES PARA QUE HAYA UN TRABAJO VARIADO Y ALTERNADO.
Deben emplearse las activas mentes y manos de los jóvenes, y si no se las dirige en tareas qué son útiles, que las desarrollarán y bendecirán a otros, encontrarán ocupación en lo que las dañe tanto en el cuerpo como en el alma.
Los jóvenes debieran compartir alegremente las cargas de la vida con sus padres, y al hacerlo así preservar una clara conciencia, que es positivamente necesaria para la salud física y moral.  Al hacer esto, debe evitarse que se sobrecarguen en un mismo tipo de tarea durante un tiempo prolongado.  Si se mantiene a los jóvenes ocupados con una sola clase de labor, hasta que la tarea se les haga tediosa, alcanzarán menos de lo que podrían hacer si hay un cambio en el trabajo o momentos de descanso.  Si se usa la mente con demasiado empeño, dejará de ser fuerte y se degenerará.  Mediante un cambio en el trabajo, se preservarán la salud y el vigor.  No habrá necesidad de desplazar lo útil con lo inútil, pues las diversiones egoístas son peligrosas para la moral (Youth's Instructor, 27-7-1893).

EL CANSANCIO ES UN RESULTADO NORMAL DEL TRABAJO.
Madres, no hay nada que produzca tantos males como el retirar las cargas de vuestras hijas sin darles nada especial que hacer, y permitirles que elijan su propia ocupación, quizá un poco de tejido o de costura.  Ejerciten los miembros y los músculos.  Si se cansan, ¿qué significa eso? No os cansáis vosotras con vuestro 320 trabajo? ¿Se perjudicarán vuestras hijas con el cansancio, a menos que sea exagerado, más de lo que os perjudicáis vosotras?  No, ciertamente.
Seguramente se cansarán, pero cuán agradable es el descanso después de un adecuado período de labor.  El sueño, el dulce restaurador de la naturaleza, revigorizará el cuerpo cansado y lo preparará para los deberes del día siguiente (Signs of the Times, 10-4-1884).

POR QUÉ LA POBREZA ES CON FRECUENCIA UNA BENDICIÓN.
Algunos piensan que las riquezas y la ociosidad son ciertamente bendiciones; pero los que están siempre ocupados y realizan alegremente sus tareas diarias, son los más felices y disfrutan de mejor salud. . . . La sentencia de que el hombre debe trabajar para ganar su pan cotidiano y la promesa de felicidad y gloria futura provinieron ambas del mismo trono y ambas son bendiciones (Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 97).

En muchos casos, la pobreza es una bendición, pues impide que los jóvenes y los niños se arruinen por la inactividad.  Debieran cultivarse y desarrollarse adecuadamente las facultades físicas y mentales.  El primero y constante cuidado de los padres debiera ser velar para que sus hijos tengan organismos firmes, que sean hombres y mujeres sanos.  Es imposible alcanzar este propósito sin el ejercicio físico.
Debiera enseñarse a los niños a que trabajen por su propio bien moral y salud física, aunque no hiciera falta.  Si se desea que desarrollen caracteres puros y virtuosos, deben pasar por la disciplina del trabajo bien regulado, que les hará ejercitar todos los músculos. La satisfacción de que disfrutarán los niños al ser útiles y al practicar la abnegación para ayudar a otros, será el placer más saludable de que puedan disfrutar (Testimonies. tomo 3, pág. 151). 321

LAS ACTIVIDADES MENTALES Y FÍSICAS SON EQUIVALENTES.
No se debiera permitir que los estudiantes sigan tantos estudios hasta el punto de que no tengan tiempo para el ejercicio físico.  No se puede conservar la salud a menos de que se dedique una parte de cada día al ejercicio muscular al aire libre.  Debieran dedicarse horas previamente señaladas para un trabajo manual de alguna clase, algo que ponga en actividad todo el organismo.  Empléense por igual las facultades mentales y físicas, y la mente del alumno será refrigerada.  Si está enfermo, con frecuencia el ejercicio físico le ayudará a recobrar la normalidad.  Cuando los estudiantes salen del colegio, debieran tener mejor salud y una mejor comprensión de las leyes de la vida que cuando entraron en él.  Debiera preservarse la salud tan sagradamente como el carácter (Christian Temperance and Bible Hygiene, págs. 82, 83),

LA ENERGÍA JUVENIL: CUÁN PRESTAMENTE SE DESPILFARRA.
La juventud que está en la frescura y el vigor de la vida se percata poco del valor de su abundante energía. ¡Con cuánta ligereza considera un tesoro más precioso que el oro, más esencial para el progreso que el saber, la alcurnia o las riquezas! ¡Con qué precipitación lo despilfarra! . . . En el estudio de la fisiología, debería enseñarse a los alumnos a ver el valor de la energía física y el modo en que puede ser conservada y desarrollada para contribuir en su mayor grado al éxito en la gran lucha de la vida (La Educación, págs. 191, 192).

NO DEBE REPRIMIRSE LA ACTIVIDAD, SINO DEBE GUIÁRSELA.
Nuestros hijos están como en la encrucijada de los caminos.  De todos lados las mundanas seducciones al interés propio y al exceso los hacen desviar de la senda que el Señor dejó trazada a sus rescatados.  De la elección que hagan depende el que sus vidas, sean bendición o maldición.  Rebosantes de energía, 322 deseosos de poner a prueba sus capacidades, necesitan dar salida a su exuberancia de vida.  Activos serán para el bien o para el mal.
La Palabra de Dios no reprime la actividad, sino que la guía y encauza.  Dios no le manda al joven que tenga escasas aspiraciones.  Los elementos que constituyen un carácter afortunado y considerado entre los hombres, es decir, el deseo irresistible de hacer algo grande y hermoso, la voluntad indomable, la aplicación tenaz, la perseverancia incansable, no tienen por qué ser desalentados.  Mediante la gracia de Dios han de ser dirigidos para la consecución de fines tan elevados por encima del egoísmo y de los intereses mundanos, como lo son los cielos por sobre la tierra (El Ministerio de Curación, pág. 377). 323



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu Comentario