miércoles, 22 de agosto de 2018

XIX. EL DÍA DEL CÓMPUTO FINAL (EGW). CAPÍTULO 83. LAS RECOMPENSAS.


UNA GRÁFICA ESCENA DEL DÍA DEL JUICIO.
Una vez tuve un sueño en el que vi una muchedumbre reunida.  Y súbitamente los cielos se ennegrecieron, retumbó el trueno, fulguró el relámpago, y una voz más potente que el mayor estruendo del trueno resonó por los cielos y la tierra diciendo: "Consumado es".  Una parte de la muchedumbre, con rostros pálidos, se adelantó con un gemido de agonía exclamando: "¡Oh, no estoy listo!" Se formuló la pregunta: "¿Por qué no estás listo? ¿Por qué no has aprovechando de las oportunidades que te di bondadosamente?" Me desperté con el clamor que resonaba en mis oídos: "¡No estoy listo! ¡No estoy salvado! ¡Perdido! ¡Perdido! ¡Eternamente perdido!"
En vista de las solemnes responsabilidades que descansan sobre nosotros, contemplemos el futuro para que podamos entender lo que debemos hacer a fin de afrontarlas.  En aquel día, ¿tendremos que hacer frente al descuido y desprecio de Dios y de su misericordia, al rechazo de su verdad y de su amor?  En la solemne reunión del último día, a oídos del universo, se leerá la razón de la condenación del pecador.  Por primera vez, los padres sabrán lo que ha sido la vida secreta de sus hijos.  Los hijos verán cuántos errores han cometido contra sus padres.  Habrá una revelación general de los secretos y motivos del corazón, pues se manifestará lo que está oculto.  Los que se han mofado de las cosas solemnes del juicio, quedarán sombríos al contemplar su terrible realidad.
Los que han despreciado la Palabra de Dios entonces harán frente al Autor de los oráculos inspirados.  No podemos permitirnos vivir sin tomar en cuenta el día del juicio: pues aunque se posponga 531 mucho, ahora está cerca, a las puertas, y se apresura grandemente.  La trompeta del Arcángel pronto sorprenderá a los vivos y despertará a los muertos.  En ese día los impíos serán separados de los justos como el pastor divide las cabras de las ovejas (Youth's Instructor, 21-7-1892).

CUANDO DIOS PREGUNTE: "¿DÓNDE ESTÁN LOS HIJOS?"
Los padres que han descuidado las responsabilidades que Dios les dio, deben hacer frente a ese descuido en el juicio.  Entonces preguntará el Señor: "¿Dónde están los hijos que te di para que los prepararas para mí? ¿Por qué no están a mi diestra?" Muchos padres verán entonces que un amor necio les cegó los ojos para que no vieran las faltas de sus hijos y dejó que esos hijos desarrollaran caracteres deformados inaptos para el cielo.  Otros verán que no concedieron a sus hijos tiempo y atención, amor y ternura; su descuido del deber hizo de sus hijos lo que son.
 (Testimonies, tomo 4, pág. 424).

Padres, si perdéis vuestra oportunidad, Dios tenga piedad de vosotros, pues en el día del juicio el Señor preguntará: "¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu hermosa grey?"…
Supongamos que llegarais al cielo y ninguno de vuestros hijos estuviera allí. ¿Cómo podríais decir a Dios: "Heme aquí, Señor, y los hijos que tú me diste"?  El cielo toma nota del descuido de los padres.  Se registra en los libros del cielo (Manuscrito 62, 1901).

LAS FAMILIAS PASARÁN EN REVISTA DELANTE DE DIOS.
¡Qué escena se verá cuando los padres y los hijos se encuentren en ocasión del cómputo final!  Millares de hijos que han sido esclavos del apetito y del vicio denigrante, cuyas vidas son naufragios morales, estarán frente a frente de sus padres que hicieron de ellos lo que son. ¿Quiénes sino los padres deben llevar esta terrible responsabilidad? ¿Hizo el Señor 532 corruptos a esos jóvenes? ¡Oh, no!  Los hizo a su imagen, un poco menores que los ángeles. ¿Quién pues ha realizado la terrible obra de formar el carácter de sus vidas? ¿Quién cambió sus caracteres de modo que no lleven la imagen de Dios y deban quedar separados para siempre de su presencia por ser demasiado impuros para ocupar un lugar con los ángeles puros en un cielo santo? ¿Fueron transmitidos a los hijos los pecados de los padres convertidos en apetitos y pasiones perversos? ¿Y fue la obra completada por la madre, amante de los placeres, por lo que descuidó la preparación adecuada de sus hijos, de acuerdo con el modelo que le fue dado?  Todas esas madres pasarán en revista delante de Dios tan ciertamente como que existen (Testimonies, tomo 3, págs. 568, 569).

EN EL CIELO HAY UN REGISTRO GRÁFICO.
Recuerden los padres y los hijos que día tras día están formando un carácter, y que los rasgos de ese carácter se imprimen en los libros del cielo.  Dios dibuja lo que son sus hijos, tan ciertamente como un artista dibuja los rasgos de hombres y mujeres transfiriéndolos al lienzo. ¿Qué clase de cuadro queremos que se reproduzca?  Padres, ¡contestad la pregunta! ¿Qué clase de cuadro hará el Artífice supremo de vosotros en los registros del cielo?...  Debemos decidir esto ahora.  Más tarde, cuando llegue la muerte, no habrá tiempo para enderezar los desniveles del carácter.
Esto debiera ser algo importantísimo para nosotros individualmente.  Cada día se reproduce nuestra semejanza para el tiempo y la eternidad.  Diga cada uno: "Me están retratando hoy".  Preguntaos cada día, cada hora: "¿Cómo sonarán mis palabras ante los ángeles celestiales? ¿Son como manzanas de oro con figuras de plata o son como granizo agostador, que hiere y lastima?". . . 533
No sólo nuestras palabras y acciones, sino nuestros pensamientos forman el cuadro de lo que somos.  Por lo tanto, sea buena cada persona y haga lo bueno.  Que el cuadro que se trace de vosotros sea tal que no os avergoncéis.  Cada sentimiento que acariciamos deja su impresión en el semblante.  Dios nos ayude para que registremos en nuestras familias lo que desearíamos que hubiera en el registro celestial (Carta 78, 1901).

¿Habéis sido descuidados? ¡Ojalá que los padres velasen con oración y cuidado por el bienestar eterno de sus hijos!  Pregúntense: ¿Hemos sido negligentes? ¿Hemos descuidado esta obra solemne? ¿Hemos permitido que nuestros hijos llegasen a ser juguetes de las tentaciones de Satanás? ¿No tenemos que rendir una cuenta solemne ante Dios por haber permitido a nuestros hijos que empleasen sus talentos, su tiempo e influencia para obrar contra la verdad y contra Cristo? ¿No hemos descuidado nuestro deber como padres y aumentado el número de los súbditos de Satanás? (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 63).

Si las madres descuidan la debida educación de sus hijos, su descuido se reflejará sobre ellas, haciendo que sus cargas y perplejidades sean más duras de lo que habrían sido si hubieran dedicado tiempo y paciente cuidado a la preparación de sus hijos para la obediencia y sumisión.  A la larga, recompensará a las madres el hacer de la formación del carácter de sus hijos su consideración primera y más elevada, a fin de que las espinas no se arraiguen y den una cosecha abundante.
 (Signs of the Times, 5-8-1875).

Los hijos condenarán a los padres infieles.  La maldición de Dios descansará seguramente sobre los padres infieles.  No sólo están ellos plantando espinas que los habrán de herir aquí, sino que deberán arrostrar su propia responsabilidad cuando se abra el 534 juicio. Muchos hijos se levantarán en el juicio y condenarán a sus padres, porque no los reprendieron, y los harán responsables de su destrucción.  La falsa simpatía y el amor ciego de los padres los impulsa a excusar y a no corregir las faltas de sus hijos, y como consecuencia éstos se pierden y la sangre de sus almas recaerá sobre los padres infieles.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 78, 79).

LOS HIJOS RENDIRÁN HOMENAJE A LOS PADRES FIELES.
Cuando empiece el juicio y los libros sean abiertos, cuando sea pronunciado el "Bien hecho" del gran Juez, y colocada en la frente del vencedor la corona de gloria inmortal, muchos levantarán sus coronas a la vista del universo reunido y, señalando a sus madres, dirán: "Ella hizo de mí todo lo que soy mediante la gracia de Dios.  Su instrucción, sus oraciones, han sido bendecidas para mi salvación eterna" 
(Mensajes para los Jóvenes, pág. 328).

SE MANIFESTARÁN LOS RESULTADOS DE LA PREPARACIÓN FIEL.
Todos los que obraron con espíritu abnegado, verán el fruto de sus labores.  Se verá el resultado de cada principio recto y acción noble.  Algo de ello vemos ahora.  Pero ¡cuán poco del resultado de la obra más noble del mundo se manifiesta en esta vida al obrero! ¡Cuántos trabajan abnegada e incansablemente por los que pasan más allá de su alcance y conocimiento!  Los padres y maestros caen en su último sueño con la sensación de que ha sido en vano la obra de su vida; no saben que su fidelidad ha abierto manantiales de bendiciones que nunca pueden dejar de fluir; sólo por la fe ven a los hijos que han criado transformarse en una bendición e inspiración para sus semejantes, y multiplicarse mil veces su influencia.  .  .  .   Los hombres siembran la semilla de la cual, sobre sus sepulcros, otros recogen cosechas abundantes.  Plantan árboles para que otros coman sus frutos.  Se contentan aquí con saber que 535 han puesto en acción agentes que obran para bien.  En lo futuro se verá la acción y reacción de todo esto. 
(La Educación, pág. 295).

LOS PADRES PUEDEN LLEVAR A SUS HIJOS CONSIGO A LA TIERRA PROMETIDA.
Dios ha permitido que brille luz de su trono para que alumbre todo el sendero de la vida.  Una columna de nube de día, una columna de fuego de noche se mueven delante de nosotros como sucedió con el antiguo Israel.  Los padres cristianos tienen el privilegio hoy día, así como lo fue para el pueblo de Dios de la antigüedad, de llevar a sus hijos consigo a la Tierra Prometida (Signs of the Times, 24-11-1881).

Queréis que los vuestros sean para Dios, queréis que vuestra familia sea para Dios.  Queréis llevarlos a las puertas de la ciudad celestial y decir: "Heme aquí, Señor, y los hijos que tú me diste".  Quizá sean hombres y mujeres que se han desarrollado hasta la virilidad y la femineidad, pero de todos modos son vuestros hijos, y vuestra educación y la forma en que velasteis sobre ellos han sido bendecidas por Dios hasta el punto de que están como vencedores.  Entonces podéis decir: "Heme aquí, Señor, y los hijos" (Manuscrito 40, 1894).

SE REESLABONARÁN LAS CADENAS FAMILIARES ROTAS.
Jesús viene, viene en las nubes con grande gloria.  Lo acompañarán una multitud de ángeles resplandecientes.  Vendrá para honrar a los que lo han amado y han guardado sus mandamientos, y para llevarlos consigo.  No los ha olvidado, ni ha olvidado sus promesas.  Se unirán de nuevo los eslabones de la cadena familiar (Review and Herald, 22-11-1906).

CONSUELO PARA UNA MADRE ENLUTADA.
Ud. pregunta si su hijito será salvo.  Las palabras de Cristo son su respuesta: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos".  Recuerde la profecía: "Así ha dicho Jehová: 536 voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada. . .   Así ha dicho Jehová: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.  Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra".
Esta promesa es suya.  Ud. puede ser consolada y confiar en el Señor.  El Señor me ha instruido con frecuencia que muchos pequeñuelos deben morir antes del tiempo de angustia.  Veremos de nuevo a nuestros hijos.  Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales.  Ponga su confianza en el Señor y no tema.
 (Carta 196, 1899).

LOS HIJOS SERÁN LLEVADOS A LOS BRAZOS DE SUS MADRES.
¡Oh maravillosa redención, tan descripta y tan esperada, contemplada con anticipación febril, pero jamás enteramente comprendida!
Los justos vivos son mudados "en un momento, en un abrir de ojo".  A la voz de Dios fueron glorificados; ahora son hechos inmortales, y juntamente con los santos resucitados son arrebatados para recibir a Cristo su Señor en los aires.  Los ángeles "juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro".  Santos ángeles llevan niñitos a los brazos de sus madres.  Amigos, a quienes la muerte tenía separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios.
 (El Conflicto de los Siglos, pág. 703).

EL DÍA LARGAMENTE ANHELADO.
Desde el día en que la primera pareja se alejara apesadumbrada del Edén, los hijos de la fe han esperado la venida del Prometido que había de aniquilar el poder destructor de Satanás y volverlos a llevar al paraíso perdido (Id., pág. 344). 537

El cielo nos habrá costado bastante poco, aun cuando lo obtengamos por medio del sufrimiento.  .  .  .   Al ver lo que debemos ser para heredar la gloria, y ver luego cuánto sufrió Jesús para obtener en nuestro favor una heredad tan preciosa, rogué que fuésemos bautizados en los sufrimientos de Cristo, para no atemorizarnos frente a las pruebas, sino soportarlas con paciencia y gozo, sabiendo que Cristo sufrió a fin de que por su pobreza y sufrimientos nosotros pudiésemos ser enriquecidos. 
(Primeros Escritos, págs. 66, 67).

¡EL CIELO VALE CUALQUIER PRECIO!
Para nosotros el cielo vale cualquier precio.  En este asunto, no debemos correr ningún riesgo.  Aquí no debemos aventurarnos.  Debemos saber que nuestros casos son ordenados por el Señor.  Dios nos ayude en la gran obra de triunfar.  Él tiene coronas para los vencedores.  Tiene mantos blancos para los justos.  Tiene un eterno mundo de gloria para los que busquen gloria, honra e inmortalidad. Todos los que entren en la ciudad de Dios, entrarán como vencedores.  
No entrarán como criminales condenados, sino como hijos de Dios.  Y la bienvenida que se dé a cada uno que entre, será: 
"Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25: 34) 
(Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 149).

PARTICIPANTES DEL GOZO DE CRISTO.
Vemos un séquito de ángeles a cada lado de la puerta, y al entrar, Jesús dice: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo".  Aquí os dice que seáis participantes de su gozo, ¿y qué es eso?  Es el gozo de ver el trabajo de vuestra alma, padres, madres, es el gozo de ver que vuestros esfuerzos son recompensados.  Aquí están vuestros hijos, la corona de vida está sobre su cabeza y los ángeles de Dios inmortalizan los 538 nombres de las madres cuyos esfuerzos han ganado a sus hijos para Jesucristo.
 (Manuscrito 12, 1895).

EL GLORIOSO DÍA DE LA VICTORIA.
La iglesia es ahora militante.  Actualmente arrostramos a un mundo en tinieblas, casi enteramente entregado a la idolatría.  Pero se acerca el día cuando habrá terminado la batalla y la victoria habrá sido ganada.  La voluntad de Dios ha de cumplirse en la tierra como en el cielo.  .  .  .   Todos constituirán una familia dichosa, unida, vestida con las prendas de alabanza y de acción de gracias: con el manto de la justicia de Cristo.  Toda la naturaleza, en su incomparable belleza, ofrecerá a Dios tributo de alabanza y adoración.  El mundo quedará bañado en luz celestial.  La luz de la luna será como la del sol, y la luz del sol siete veces más intensa que ahora.   Los años transcurrirán alegremente.  Y sobre todo las estrellas de la mañana cantarán juntas, y los hijos de Dios clamarán de gozo, mientras que Dios y Cristo declararán a una voz que "ya no habrá más pecado, ya no habrá más muerte".
Estas visiones de la gloria futura, descriptas por la mano de Dios, deberían ser de gran valor para sus hijos.  .  .  .
Necesitamos tener siempre presente esta visión de las cosas invisibles. Así comprenderemos el verdadero valor de las cosas eternas y de las transitorias, y esto nos dará más poder para influir en los demás a fin de que vivan una vida más elevada.
 (El Ministerio de Curación, págs. 404-406).

¿DIRÁ DIOS: "BIEN HECHO"?
Cuando estéis delante del gran trono blanco, entonces aparecerá vuestra obra tal como es.  Se abren los libros, se hace conocer el registro de cada vida.  En aquella gran multitud, hay muchos que no están preparados para las revelaciones que se hacen.  En los oídos de algunos, caerán con asombrosa claridad las palabras: "Pesado 539 en la balanza, y hallado falto".  El Juez dirá a muchos padres en aquel día: "Tuviste mi Palabra que te presentaba claramente tu deber. ¿Por qué no has obedecido sus enseñanzas? ¿No sabías que era la voz de Dios? ¿No te ordené que escudriñaras las Escrituras para que no te descarriaras?  No sólo has arruinado tu propia alma, sino que con tus alardes de piedad has descarriado a muchos otros.  No tienes parte conmigo.  Apártate, apártate".

Hay otros que permanecen pálidos y temblando, confiando en Cristo y, sin embargo, oprimidos con el sentimiento de su propia indignidad.  Oyen con lágrimas de gozo y gratitud el encomio del Maestro.  Los días de incesante tarea, de carga abrumadora y de temor y angustia son olvidados cuando aquella voz, más dulce que la música de las arpas de los ángeles, pronuncia las palabras:
"Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu Señor". 
Allí está la hueste de los redimidos, con la palma de victoria en su mano y la corona sobre la cabeza. 
Estos son los que mediante fieles y fervientes labores han obtenido una idoneidad para el cielo. La obra de su vida realizada en la tierra es reconocida en las cortes celestiales como una obra bien hecha. Con gozo inenarrable, los padres ven la corona, el manto, el arpa que son dados a sus hijos.  Han terminado los días de espera y de temor. 
La semilla sembrada con lágrimas y oraciones pudo haber parecido ser sembrada en vano, pero la cosecha es recogida al fin con gozo.  Sus hijos han sido redimidos.  

PADRES, MADRES, ¿HENCHIRÁN EL CANTO DE ALEGRÍA EN AQUEL DÍA LAS VOCES DE VUESTROS HIJOS?
 (Signs of the Times, 1-7-1886).

XIX. EL DÍA DEL CÓMPUTO FINAL (EGW). CAPÍTULO 82. LA HORA ES TARDÍA.


SATANÁS ESTÁ PREPARANDO SUS HUESTES.
Satanás está preparando sus huestes, ¿estamos preparados individualmente para el terrible conflicto que está precisamente delante de nosotros? ¿Nos estamos preparando y estamos preparando a nuestra familia para que comprenda la posición de nuestros adversarios y sus ardides bélicos? ¿Están formando hábitos de decisión vuestros hijos para que puedan ser firmes y no se rindan en ningún asunto de principio y deber?  Ojalá todos puedan entender las señales de los tiempos y estemos preparados junto con nuestros hijos para que en el tiempo de conflicto Dios pueda ser nuestro refugio y nuestra defensa.
 (Review and Herald, 23-4-1889).

PREPARAOS PARA UNA SORPRESA ABRUMADORA.
La transgresión casi ha llegado a su límite.  La confusión llena el mundo y pronto ha de sobrecoger a los seres humanos un gran terror.  El fin está muy cerca.  El pueblo de Dios debiera estarse preparando para lo que ha de sobrevenir al mundo como una sorpresa abrumadora.
Nuestro tiempo es precioso. No tenemos sino unos pocos, muy pocos días de gracia en los cuales prepararnos para la vida inmortal futura.
 (Youth's Instructor, 28-4-1908).

MUCHAS FAMILIAS NO ESTÁN PREPARADAS.
El sábado y domingo, en visiones de la noche, me pareció estar dando mi testimonio delante de la gente.  En ambas 526 ocasiones, me pareció estar en una grandiosa carpa que estaba literalmente atestada.  El Señor me dio un mensaje decisivo para la gente.  Mi preocupación era nuestras familias que no están preparadas para encontrarse con el Señor.  Una preocupación especial estaba sobre mí, de señalar a nuestro pueblo la necesidad de buscar al Señor con un íntimo escudriñamiento de corazón y fervor de propósito. . . .
Los padres que estén verdaderamente convertidos revelarán en su vida del hogar que están colocando su vida bajo la disciplina de la Palabra de Dios. . . .  La preparación correcta de sus hijos es la más importante obra de la vida para el padre y la madre (Carta 64, 1911).

PREGUNTAS SOLEMNES PARA LOS PADRES.
Padres y madres, ¿cómo están vuestros registros? ¿Habéis sido fieles a vuestro cometido?  Al ver a vuestros hijos inclinados a seguir una conducta que sabíais resultaría en pensamientos, palabras y actos impuros, habiendo pedido primero la ayuda de Dios, ¿habéis tratado de mostrarles su peligro? ¿Les habéis señalado el peligro de tomar la senda de su propia elección?  Madres, ¿habéis descuidado vuestra obra dada por Dios: la más grande obra jamás dada a los mortales? ¿Os habéis rehusado a llevar vuestras responsabilidades dadas por Dios?  
En el tiempo de angustia que está delante de nosotros, cuando los juicios de Dios caigan sobre los impuros y los no santificados, ¿os maldecirán vuestros hijos debido a vuestra negligencia? 
(Review and Herald, 23-12-1902).

LOS PADRES QUE SON NUEVOS EN EL MENSAJE NECESITAN INSTRUCCIÓN.
Los que llevan el último mensaje de misericordia al mundo deben sentir que es su deber instruir a los padres acerca de la religión en el hogar.  El gran movimiento de reforma debe principiar presentando a los padres, las madres y los 527 hijos los principios de la ley de Dios.  A medida que se presentan los requerimientos de la ley de Dios, y los hombres y mujeres se convencen de su deber de acatarla, muéstreseles la responsabilidad de su decisión, no sólo para consigo mismos sino para con sus hijos.  Muéstreseles que la obediencia a la Palabra de Dios es nuestra única salvaguardia contra los males que están arrastrando al mundo a la destrucción (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 406).

NUESTROS JÓVENES NECESITAN AYUDA Y ÁNIMO.
Ahora es nuestro momento y oportunidad de trabajar por la juventud.  Decidles que estamos ahora en una crisis peligrosa y necesitamos saber discernir la verdadera piedad.  Nuestra juventud necesita ser ayudada, levantada y alentada, pero de la manera debida; no, por ejemplo, como ella lo querría, sino de la manera que le ayude a tener mentes santificadas.  Necesitan religión buena y santificadora más que cualquier otra cosa.
 (La Educación Cristiana, pág. 497).

NO OS DEMORÉIS.
Los acontecimientos venideros están proyectando su sombra sobre nuestro sendero.  Padres, madres, os exhorto a hacer los más fervientes esfuerzos ahora en favor de vuestros hijos.  Dadles instrucción religiosa diariamente.  Enseñadles a amar a Dios y ser leales a los principios de rectitud.  Con una fe elevada y ferviente, dirigida por la influencia divina del Espíritu Santo, trabajad, trabajad ahora.  No dilatéis un solo día, ni una hora.
 (Review and Herald, 23-4-1889).

HACED UNA OBRA CABAL.
Padres, humillad vuestro corazón delante de Dios.  Comenzad una obra cabal con vuestros hijos.  Rogadle al Señor que os perdone vuestro descuido de su Palabra al desatender la preparación de vuestros hijos en la forma debida.  Pedid luz y dirección, una conciencia sensible y un discernimiento claro para que podáis ver vuestros errores y faltas.  Dios oirá oraciones tales que emanen de 528 un corazón humilde y contrito (Manuscrito 22, 1904).

LA CONFESIÓN PUEDE SER NECESARIA.
Si habéis fallado en vuestro deber para vuestra familia, confesad vuestros pecados delante de Dios.  Reunid a vuestros hijos en torno de vosotros y reconoced vuestro descuido.  Decidles que deseáis realizar una reforma en el hogar y pedidles que os ayuden a hacer del hogar lo que debiera ser.  Leedles las instrucciones que se encuentran en la Palabra de Dios.  Orad con ellos, y pedid a Dios que les salve la vida y les ayude a prepararse para un hogar en su reino.  En esta forma, podréis comenzar una obra de reforma y luego continuad observando el sendero del Señor (Ibid.).

DAD A LOS NIÑOS UN EJEMPLO DE ESTRICTA OBEDIENCIA.
La obra especial de los padres es hacer que las leyes de Dios sean claras para sus hijos e instarles para que las obedezcan, a fin de que vean la importancia de obedecer a Dios todos los días de su vida.  Esta fue la obra de Moisés.  Debía prescribir a los padres su deber de dar a sus hijos un ejemplo de estricta obediencia.  Y ésta es la obra que está por encima de cualquier otra cosa que deba hacerse en la vida del hogar hoy día.  Ha de acompañar al mensaje del tercer ángel.  La ignorancia no es una excusa para que los padres descuiden enseñar a sus hijos lo que significa transgredir la ley de Dios.  La luz es abundante y nadie está obligado a caminar en tinieblas, nadie necesita estar en la ignorancia.  Dios es tan verdaderamente nuestro instructor hoy como fue el Maestro de los hijos de Israel, y todos estamos constreñidos por la más sagrada obligación a obedecer sus leyes (Carta 90, 1898).

ORAD Y TRABAJAD POR LA SALVACIÓN DE VUESTROS HIJOS.
Enseñad a vuestros hijos que el corazón debe ser preparado para que ejerza dominio propio y abnegación.  Los motivos de la vida deben estar en 529 armonía con la ley de Dios.  Nunca estéis satisfechos de que vuestros hijos crezcan apartados de Cristo.  Nunca os sintáis tranquilos mientras estén fríos e indiferentes.  Clamad a Dios día y noche.  Orad y trabajad por la salvación de las almas de vuestros hijos.  "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría".  Es el muelle real y la péndola del carácter.* Sin el temor de Jehová, no alcanzarán el gran propósito de su creación 
(Review and Herald, 23-4-1889).

PROCEDED COMO EDIFICADORES DEL CARÁCTER. 
Los padres adventistas del séptimo día deben comprender más plenamente sus responsabilidades como edificadores del carácter.  Dios les ofrece el privilegio de fortalecer su causa por la consagración y las labores de sus hijos.  Desea ver reunida en los hogares de nuestro pueblo a una gran compañía de jóvenes que, a causa de las influencias piadosas de sus padres, le hayan entregado su corazón, y salgan a prestar el más alto servicio de sus vidas.  Dirigidos y educados por la piadosa instrucción del hogar, la influencia del culto matutino y vespertino, el ejemplo consecuente de los padres que aman y temen al Señor, han aprendido a someterse a Dios como Maestro, y están preparados para rendirle un servicio aceptable como hijos e hijas leales.  Estos jóvenes están preparados para representar ante el mundo el poder y la gracia de Cristo.
 (Consejos para los Maestros, pág. 101). 530

XVIII. EL MANTENIMIENTO DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA (EGW). CAPÍTULO 81. LA COORDINACIÓN DEL HOGAR Y DE LA IGLESIA.


COMENZAD LA OBRA DE LA GRACIA EN EL HOGAR.
Padres, comenzad en vuestro hogar la obra de la gracia [que actúa] en la iglesia, conduciéndolos vosotros mismos de tal forma que vuestros hijos vean que estáis cooperando con los ángeles celestiales.  Estad seguros cada día de vuestra conversión.  Preparaos y preparad a vuestros hijos para la vida eterna en el reino de Dios.  Los ángeles serán vuestros poderosos ayudadores.  Satanás os tentará, pero no os rindáis. 

NO HABLÉIS UNA SOLA PALABRA DE LA CUAL PUEDA APROVECHARSE EL ENEMIGO.
La verdad es pura e incorrupta.  More ella en el corazón.  Sea la determinación de cada miembro de la familia: "Seré cristiano, pues en la escuela terrenal debo formar un carácter que me dará entrada en la escuela superior del cielo.  Debo hacer a otros lo que deseo que ellos me hagan a mí, pues tan sólo los que revelan a Cristo en este mundo pueden entrar en los atrios del cielo".
Haced la vida del hogar tan parecida al cielo como sea posible.  Al reunirse en torno del altar familiar, no olviden los miembros de la familia de orar por los que llevan responsabilidades en la obra de Dios.
 (Manuscrito 93, 1901).

Los que gobiernan su familia debidamente, llevarán a la iglesia una influencia de orden y reverencia.  Representarán los atributos de la misericordia y la justicia como si estuvieran mano a mano.  Revelarán a sus hijos el carácter de Cristo.  La ley de la bondad y del amor en sus labios no debilitará sus órdenes ni les quitará autoridad, y sus requerimientos no serán desobedecidos (Review and Herald, 19-2-1895). 521

LOS HOGARES MODELOS CONSIGUEN UNA IGLESIA MODELO.
Cada familia es una iglesia en la que presiden los padres.  La primera consideración de los padres debiera ser trabajar por la salvación de sus hijos.  Cuando el padre y la madre, como sacerdote y, maestra de la familia, toman su posición plenamente del lado de Cristo, se ejercerá en el hogar una buena influencia.  Y esta influencia santificada se sentirá en la iglesia y será reconocida por cada creyente.  Debido a la gran falta de piedad y santificación en el hogar, se estorba grandemente la obra de Dios.  Nadie puede llevar a la iglesia una influencia que no ejerce en su vida familiar ni en sus relaciones comerciales (Manuscritos 57, 1903).

LA DEBIDA CONDUCTA EN LA IGLESIA SE APRENDE EN EL HOGAR.
El hogar es una escuela donde todos pueden aprender el comportamiento en la iglesia.  Cuando todos sean miembros de la familia real, habrá verdadera cortesía en la vida familiar.  Cada miembro de la familia procurará hacerla agradable para los otros miembros.  Los ángeles de Dios, que ministran a los que serían herederos de salvación, os ayudarán a hacer de vuestra familia un modelo de la familia celestial.  Haya paz en el hogar, y habrá paz en la iglesia.  Esta preciosa experiencia llevada a la iglesia será el medio para crear un afecto bondadoso mutuo.  Cesarán las rencillas.  La verdadera cortesía cristiana se verá entre los miembros de iglesia.  El mundo tomará nota de que ellos han estado con Jesús y han aprendido de él. ¡Qué impresión haría la iglesia en el mundo, si todos los miembros vivieran vidas cristianas! (Manuscrito 60, 1903).

POR QUÉ HAY DEBILIDAD EN LA IGLESIA.
Muchos parecen pensar que la decadencia de la iglesia, el creciente amor por los placeres, se deben a la falta de obra pastoral.  Es cierto, la iglesia no dispone de fieles guías y pastores.  Los ministros debieran trabajar 522 fervientemente por los jóvenes que no se han entregado a Cristo y también por otros que son irreligiosos y no son cristianos aunque sus nombres estén en el registro de la iglesia.  Pero aunque los ministros hagan su obra fielmente y bien, representará muy poco si los padres descuidan su obra.  La falta de poder en la iglesia se debe a la falta de cristianismo en el hogar.  Hasta que los padres no tomen su obra como debieran, será difícil que despierten a los jóvenes para que comprendan su deber.  Si la religión reina en el hogar, será llevada a la iglesia.  Los padres que realizan su obra para Dios son un poder para el bien.  Al reprimir y estimular a sus hijos, criándolos en la educación y admonición del Señor, bendicen al vecindario en el cual viven. Y la iglesia se fortalece por su fiel obra.
 (Signs of the Times, 3- 4-1901).

LOS PADRES NEGLIGENTES NO PUEDEN ELEVAR A LA IGLESIA.
Si se permite la desobediencia en la vida del hogar, el corazón de los hijos será llenado con un sentimiento de oposición al gobierno de Dios.  El poder del Espíritu Santo resultará ineficaz para suavizar y subyugar sus corazones.  Si en años posteriores, en circunstancias especiales, se entregan al Evangelio de Cristo, tendrán que reñir terribles batallas para someter la voluntad desleal a la voluntad de Dios.  Con frecuencia la iglesia tiene que sufrir debido a sus miembros, a causa de la errónea educación recibida por ellos en la niñez.  Cuando eran niños, se les permitía practicar el engaño a fin de salirse con la suya, y el espíritu rebelde que se permitía en el hogar, será el último en prestar obediencia a los requerimientos de la Palabra de Dios. (Review and Herald, 30-3-1897).

LA ESPIRITUALIDAD PUEDE SER MUERTA POR LA CRÍTICA.
Cuando os sintáis tentados a hablar palabras duras, orad por la gracia para resistir la tentación. 523 Recordad que vuestros hijos hablarán así como os oyen hablar.  Los estáis educando por vuestro ejemplo.  Recordad que si habláis palabras ásperas a otros miembros de iglesia, hablaríais la misma clase de palabras en el cielo, si se os permitiera entrar en él.  .  .  .
Después de la familia, viene la iglesia.  La influencia de la familia ha de ser tal que resulte en ayuda y bendición para la iglesia.  Nunca pronunciéis una palabra de crítica o de queja.  Hay iglesias en las cuales casi ha muerto la espiritualidad debido al espíritu de crítica que se ha permitido que entrara. ¿Por qué hablamos palabras de condenación y censura?  Quedar en silencio es el más poderoso reproche que se puede dar al que os habla palabras ásperas y descorteses.  Guardad perfecto silencio.  Con frecuencia, el silencio es elocuencia (Manuscrito 21, 1903).

EL CUIDADO DE LA JUVENTUD DESVALIDA.
Los jóvenes y señoritas que no están bajo la influencia del hogar necesitan que alguien cuide de ellos y les manifieste interés; y los que hacen esto suplen una gran necesidad y están haciendo tan ciertamente una obra para Dios y la salvación de las almas como el ministro desde el púlpito.  Esta obra de benevolencia desinteresada, al trabajar para el bien de los jóvenes, es nada menos que lo que Dios requiere de cada uno de nosotros. ¡Cuán fervientemente debiera trabajar el cristiano experimentado para evitar la formación de aquellos hábitos que indeleblemente malogran el carácter!  Los seguidores de Cristo hagan la Palabra atrayente para los jóvenes 
(Fundamentals of Christian Education, pág. 51).

EL MINISTRO TIENE UNA OPORTUNIDAD ESPECIAL.
En toda oportunidad adecuada repítase la historia de Jesús a los niños.  En cada sermón, resérveselas un pequeño rincón.  El siervo de Cristo puede hacerse 524 amigos permanentes de estos pequeñuelos.  No pierda él ninguna oportunidad de ayudarlos a hacerse más entendidos en el conocimiento de las Escrituras.  Esto logrará más de lo que nos damos cuenta para cerrar el paso a las tretas de Satanás.  Si los niños llegan a familiarizarse temprano con las verdades de la Palabra de Dios, ello erigirá una barrera contra la impiedad, y podrán hacer frente al enemigo con las palabras: "Escrito está" (Obreros Evangélicos, pág. 22).

SED TAN FIELES EN EL HOGAR COMO EN EL CULTO.
Padres, como maestros de vuestros amados la verdad debiera tener un poder controlador sobre vuestra conciencia y vuestro entendimiento, presidiendo cada palabra y cada hecho.  Sed tan fieles en vuestra vida del hogar como lo sois en el culto de Dios.  Dad un carácter correcto a todo lo que hay dentro del hogar.  Los ángeles de Dios están presentes anotando cómo son tratados los miembros más jóvenes de la familia del Señor.  Con toda seguridad, la religión del hogar será llevada a la iglesia.
 (Manuscrito 84, 1897). 525

XVIII. EL MANTENIMIENTO DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA (EGW). CAPÍTULO 80. LA REVERENCIA POR LO QUE ES SANTO.


LA PRECIOSA GRACIA DE LA REVERENCIA.
Otro don que debería ser cuidadosamente fomentado es el de la reverencia (La Educación, pág. 237).

La educación y preparación de los jóvenes debe ser de un carácter que ensalce las cosas sagradas y estimule la devoción pura a Dios en su casa.  Muchos de los que profesan ser hijos del Rey celestial no tienen verdadero aprecio por el carácter sagrado de las cosas eternas.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 198, 199).

DIOS HA DE SER REVERENCIADO.
La verdadera reverencia hacia Dios es inspirada por el sentimiento de su infinita grandeza y la comprensión de su presencia.  El corazón de todo niño debería ser profundamente impresionado con esta sensación del Invisible (La Educación, pág. 237).

HA DE SER REVERENCIADO SU NOMBRE.
También se debería mostrar reverencia hacia el nombre de Dios.  Nunca se debería pronunciar ese nombre con ligereza o indiferencia.  Hasta en la oración se debería evitar su repetición frecuente o innecesaria.  "Santo y temible es su nombre" (Salmo 111: 9).  Los ángeles, al pronunciarlo, cubren sus rostros. ¡Con cuánta reverencia deberíamos pronunciarlo nosotros que somos caídos y pecadores! (Id., pág. 238).

SU PALABRA ES SAGRADA.
Deberíamos reverenciar la Palabra de Dios.  Deberíamos mostrar respeto hacia el volumen impreso y no darle usos comunes ni manosearlo descuidadamente.  Nunca debería ser citada la Escritura en broma, ni parafraseada para decir una agudeza.  "Toda palabra de Dios es acrisolada"; "como plata refinada en horno de tierra, 511 siete veces acrisolada" 
(Prov. 30: 5; Sal. 12: 6) (Ibid.).

Debiera enseñarse a los niños que respeten cada palabra que procede de la boca de Dios.  Los padres han de magnificar siempre los preceptos de la ley de Dios delante de sus hijos, mostrando obediencia a esa ley y viviendo ellos mismos bajo los requerimientos de Dios.  Si los padres son poseídos por un sentimiento de lo sagrado de la ley, con seguridad esto transformará su carácter convirtiendo su alma.
 (Review and Herald, 10-5-1898).

DIOS ESTÁ EN EL LUGAR DE ORACIÓN.
Dios debe ser honrado en todo hogar cristiano con los sacrificios matutinos y vespertinos de oración y alabanza.  Debe enseñarse a los niños a respetar y a reverenciar la hora de oración.
 (Consejos para los Maestros, pág. 85).

Debería enseñarse al niño a considerar sagrados la hora y el lugar de oración y los cultos públicos, porque Dios está en ellos.  Y al manifestar reverencia en la actitud y conducta, el sentimiento que lo inspire se profundizará (La Educación, pág. 237).

LA CASA DE DIOS ES SU SANTO TEMPLO.
Convendría tanto a los jóvenes como a los viejos estudiar, meditar y a menudo repetir aquellas palabras de la Santa Escritura que muestran cómo debería considerarse el lugar señalado 
por la presencia especial de Dios.
"Quita el calzado de tus pies --ordenó Dios a Moisés, junto a la zarza ardiendo--; porque el lugar en que estás, tierra santa es" (Exo. 3: 5).
Jacob, después de contemplar la visión de los ángeles, exclamó: "Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. . . .  No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo" (Gén. 28: 16, 17). 512
"Jehová empero está en su santo templo: guarde silencio delante de él toda la tierra" (Hab. 2: 20) (Id., págs. 237, 238).

Muchos . . . no tienen verdadero aprecio por el carácter sagrado de las cosas eternas.  Casi todos necesitan que se les enseñe a conducirse en la casa de Dios.  Los padres no deben sólo enseñar, sino ordenar a sus hijos que entren en el santuario con seriedad y reverencia.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 199).

PRECAUCIÓN CONTRA UN DESCUIDO CRECIENTE.
Del carácter sagrado que rodeaba el santuario terrenal, los cristianos pueden aprender cómo deben considerar el lugar donde el Señor se encuentra con su pueblo.  Ha habido un gran cambio, y no en el mejor sentido, sino en el peor, en los hábitos y costumbres de la gente con referencia al culto religioso.  Las cosas preciosas y sagradas que nos relacionan con Dios, están perdiendo rápidamente su influencia y son rebajadas al nivel de las cosas comunes.  La reverencia que el pueblo tenía antiguamente por el santuario donde se encontraba con Dios en servicio sagrado, ha desaparecido mayormente.  Sin embargo, Dios mismo dio el orden del servicio, ensalzándolo muy por encima de todo lo que tuviese naturaleza temporal (Id., pág. 193).

La casa de Dios es profanada con frecuencia y el sábado es violado por los hijos de los observadores del sábado.  En algunos casos aún se les permite correr por la casa, jugar, conversar y manifestar su mal genio en las mismas reuniones donde los santos debieran rendir culto a Dios en la belleza de la santidad.  Y el lugar que debería ser santo, y donde debería reinar una quietud santa, y donde debiera haber un orden perfecto, limpieza y humildad, se convierte en una perfecta Babilonia, "confusión".  Esto es suficiente para provocar el desagrado de Dios 513 y ahuyentar su presencia de nuestras asambleas (Review and Herald, 19-9-1854).

TENEMOS MÁS RAZONES PARA LA REVERENCIA QUE LOS HEBREOS.
Es demasiado cierto que la reverencia por la casa de Dios ha llegado casi a extinguirse.  No se disciernen las cosas y los lugares sagrados, ni se aprecia lo santo y lo exaltado. ¿No falta en nuestra familia la piedad ferviente? ¿No se deberá a que se arrastra en el polvo el alto estandarte de la religión?  Dios dio a su antiguo pueblo reglas de orden, perfectas y exactas. ¿Ha cambiado su carácter? ¿No es el Dios grande y poderoso que rige en el cielo de los cielos? ¿No sería bueno que leyésemos con frecuencia las instrucciones dadas por Dios mismo a los hebreos, para que nosotros, los que tenemos la luz de la gloriosa verdad, imitemos su reverencia por la casa de Dios?  Tenemos abundantes razones. . . .  para ser aún más reflexivos y reverentes en nuestro culto que los judíos.  
Pero un enemigo ha estado trabajando para destruir nuestra fe en el carácter sagrado del culto cristiano.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 198).

LA IGLESIA, EL SANTUARIO DE LA CONGREGACIÓN.
La casa es el santuario para la familia, y la cámara o el huerto el lugar más retraído para el culto individual; pero la iglesia es el santuario para la congregación.  Debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar y la manera de adorar (Id., pág. 193).

ENSEÑAD A LOS NIÑOS A ENTRAR REVERENTEMENTE.
Padres, elevad la norma del cristianismo en la mente de vuestros hijos; ayudadles a entretejer a Jesús en su experiencia; enseñadles a tener la más alta reverencia por la casa de Dios y a comprender que cuando entran en la casa del Señor deben hacerlo con corazón enternecido y subyugado por pensamientos como éstos: "Dios está aquí, ésta es su casa.  Debo tener pensamientos puros y los más santos motivos.  No debo 514 abrigar orgullo, envidias, celos, malas sospechas, odios ni engaño en mi corazón, porque vengo a la presencia del Dios santo.  Este es el lugar donde Dios se encuentra con su pueblo y lo bendice.  El Santo y Sublime, que habita la eternidad, me mira, escudriña mi corazón y lee los pensamientos y los actos más secretos de mi vida" (Id., pág. 196).

PERMANEZCAN CON SUS PADRES.
El gusto moral de los que adoran en el santo santuario de Dios debe ser elevado, refinado y santificado.  Esto se ha descuidado tristemente.  Su importancia se ha pasado por alto y como resultado han prevalecido el desorden y la irreverencia, y Dios ha sido deshonrado.  Cuando los dirigentes de la iglesia, ministros y miembros, padres y madres, no tienen opiniones elevadas sobre el asunto, ¿qué se puede esperar de los niños inexpertos?  Con demasiada frecuencia se los encuentra en grupos, separados de los padres que debieran encargarse de ellos.  No obstante estar en la presencia de Dios y bajo su mirada, son livianos y triviales, cuchichean y ríen, son descuidados, irreverentes y desatentos.
 (Id., pág. 199).

SED TRANQUILOS Y SOSEGADOS.
No tengáis tan poca reverencia hacia la casa y el culto de Dios que converséis con otros durante el sermón.  Si los que cometen esta falta pudiesen ver a los ángeles de Dios que los miran y toman en cuenta su acción se llenarían de vergüenza y de aborrecimiento propio.  Dios quiere oidores atentos.  El enemigo sembró la cizaña mientras el hombre dormía (Mensajes para los Jóvenes, pág. 264).

 NO HEMOS DE PROCEDER COMO EN UN LUGAR COMÚN.
Debiera haber un lugar sagrado, como el santuario de la antigüedad, donde Dios se encuentre con su pueblo.  Ese lugar no debiera usarse como comedor ni como oficina, sino sencillamente para el culto de Dios.  Cuando los niños asisten a la escuela en el 515 mismo lugar donde se reúnen para rendir culto en el sábado, no se puede hacer que sientan la santidad del lugar y que entren en él con sentimientos de reverencia.  Se mezclan de tal manera lo sagrado y lo común que es difícil distinguirlos.
Por esta razón, la casa o santuario dedicado a Dios no debiera convertirse en un lugar común.  Su santidad no se debiera confundir ni mezclar con los sentimientos comunes de todos los días o de la vida comercial.  Debiera haber un solemne temor reverente en los adoradores cuando entran en el santuario, y debieran dejar tras sí todos los pensamientos mundanos comunes, pues ése es el lugar donde Dios revela su presencia.  Es como la cámara de audiencia del gran Dios eterno.  Por lo tanto, el orgullo y la pasión, la disensión y la egolatría, el egoísmo y la avaricia, que Dios denuncia como idolatría, son inapropiados para tal lugar 
(Manuscrito 23, 1886).

NO SE HA DE MANIFESTAR UN ESPÍRITU DE LIVIANDAD.
Padres, es vuestro deber tener a vuestros hijos en perfecta sujeción, habiendo dominado todas sus pasiones y mal genio.  Y si los niños son llevados al culto, debiera hacérseles saber y entender dónde están: que no están en casa, sino donde Dios se encuentra con su pueblo.  Y debiera mantenérselos tranquilos y sin jugar, y Dios volverá su rostro hacia vosotros para encontraros y bendeciros.
Si se observa orden en las asambleas de los santos, la verdad tendrá un efecto mejor sobre todos los que la oyen.  Se fomentará una solemnidad que es muy necesaria y habrá poder en la verdad para conmover hasta lo más profundo del alma, y no penderá sobre los que oyen un estupor semejante a la muerte.  Serán afectados los creyentes y los incrédulos.  
Pareciera evidente que en algunos lugares el arca de Dios ha sido quitada de la iglesia, pues se han violado los santos mandamientos y la fortaleza 516 de Israel ha sido debilitada.
 (Review and Herald, 19-9-1854).

SACAD A LOS NIÑOS QUE DISTURBEN.
Ud. debiera enseñar a su hijo a obedecer como le obedecen a Dios los hijos de Dios.  Si se mantiene esta norma, una palabra suya tendrá peso cuando su hijo esté inquieto en la casa de Dios.  Pero si los niños no pueden ser reprimidos, si los padres sienten que la restricción se parece mucho a una extorsión, el niño debiera ser sacado de la iglesia inmediatamente.  No se debiera dejarlo para que distraiga la mente de los oidores con sus charlas y carreras.  Dios es deshonrado por la forma descuidada en que muchos padres están con sus hijos en la iglesia (Carta 1, 1877).

LA IRREVERENCIA SE FOMENTA POR LA OSTENTACIÓN.
Debe enseñarse a todos a ser aseados, limpios y ordenados en su indumentaria, pero sin dedicarse a los adornos exteriores que son completamente impropios para el santuario.  No debe haber ostentación de trajes; porque esto estimula la irreverencia.  .  .  .  En todos los asuntos de la indumentaria, debemos ser estrictamente cuidadosos y seguir muy de cerca las reglas bíblicas.  La moda ha sido la diosa que ha regido el mundo, y con frecuencia se insinúa en la iglesia.  
La iglesia debe hacer de la Palabra de Dios su norma y los padres deben pensar inteligentemente acerca de este asunto 
(Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 201, 202).

MOSTRAD REVERENCIA POR LOS MINISTROS QUE SON REPRESENTANTES DE DIOS.
Se debería mostrar reverencia hacia los representantes de Dios: pastores, maestros y padres llamados a hablar y actuar en su lugar.  Dios es honrado por el respeto mostrado hacia ellos.
 (La Educación, pág. 239).

Rara vez se les indica [a los niños] que el ministro es el embajador de Dios, que el mensaje que 517 trae es uno de los medios designados por Dios para salvar a las almas, y que para todos los que tienen el privilegio de ser puestos a su alcance, será sabor de vida para vida o de muerte para muerte (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 199).

No debería tratarse con descuido e indiferencia nada que sea sagrado, que pertenezca al culto de Dios.  Cuando se habla la palabra de vida, deberíais recordar que estáis escuchando la voz de Dios a través de su siervo delegado.  No perdáis esas palabras por falta de atención; si las atendéis, impedirán que vuestros pies se extravíen por senderos equivocados (Mensajes para los Jóvenes, pág. 264).

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES CRITICONES.
Padres, tened cuidado en cuanto al ejemplo y a las ideas que inculcáis a vuestros hijos.  Sus mentes son plásticas y las impresiones se graban fácilmente en ellas.  En lo que respecta al servicio del santuario, si el que habló tiene alguna mancha, temed mencionarlo.  Hablad tan sólo de la buena obra que hace, de las buenas ideas que presentó, que debierais escuchar como procedentes del agente de Dios.  Puede verse fácilmente por qué los niños reciben tan poca impresión del ministerio de la palabra, y por qué tienen tan poca reverencia para con la casa de Dios.  Su educación ha sido deficiente al respecto.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 200).

La mente delicada y susceptible de los jóvenes forma su concepto de las labores de los siervos de Dios por la manera en que sus padres las tratan.  Muchas cabezas de familias hacen del culto un asunto de crítica en casa, aprobando algunas cosas y condenando otras.  Así se crítica y pone en duda el mensaje de Dios a los hombres, y se lo hace tema de liviandad. ¡Sólo los libros del cielo revelarán qué impresiones hacen sobre los jóvenes estas observaciones descuidadas e irreverentes!  Los niños ven y 518 comprenden estas cosas mucho más rápidamente de lo que pueden pensar los padres.  Sus sentidos morales quedan mal encauzados, cosa que el tiempo nunca podrá cambiar completamente.  Los padres se lamentan por la dureza de corazón de sus hijos, y por lo difícil que es despertar su sensibilidad moral para que respondan a los requerimientos de Dios.

Pero los libros del cielo llevan, anotada por una pluma que no se equivoca, la verdadera causa.  Los padres no estaban convertidos.  No estaban en armonía con el cielo ni con la obra del cielo.  Sus ideas bajas y comunes del carácter sagrado del ministerio y del santuario de Dios se reprodujeron en la educación de sus hijos.  Es de dudar que alguno que haya estado durante años bajo la influencia agotadora de tal instrucción doméstica pueda ya tener una reverencia sensible y alta consideración por el ministerio de Dios y por los agentes que él designó para la salvación de las almas.  Debemos hablar de estas cosas con reverencia, con lenguaje decoroso y delicada susceptibilidad, a fin de demostrar a todos los que se asocian con nosotros que consideramos el mensaje de los siervos de Dios como mensaje dirigido a nosotros por Dios mismo (Id., págs. 199, 200).

PRACTICAD LA REVERENCIA HASTA QUE SE HAGA HABITUAL.
En la juventud de este siglo se necesita mucho la reverencia.  Estoy alarmada cuando veo a los niños y jóvenes de padres religiosos tan descuidados en cuanto al orden y decoro que debieran observarse en la casa de Dios.  Mientras los siervos de Dios están presentando las palabras de vida a la congregación, algunos leen, otros murmuran y ríen.  Sus ojos están pecando al distraer la atención de los que los rodean.  Este hábito crecerá e influirá en otros, si se permite que continúe sin ser frenado.

Los niños y jóvenes nunca debieran sentir que es algo para enorgullecerse el ser indiferentes y 519 descuidados en las reuniones donde se adora a Dios.   Dios ve cada pensamiento o acción irreverente, y se registra en los libros del cielo.  Él dice: "Conozco tus obras".  Nada está oculto de su ojo que todo lo escudriña.  Si habéis formado, en cualquier grado que fuera, el hábito de no prestar atención y de ser indiferentes en la casa de Dios, ejerced las facultades que tenéis para corregirlo, y mostrad que tenéis dominio propio.  Practicad la reverencia hasta que se convierta 
en una parte de vosotros mismos.
 (Youth's Instructor. 8-10-1896). 520